La ciencia dice que sí.

El estilo de vida actual y la mayoría de los puestos de trabajo emergentes siguen una línea paralela relacionada con el sedentarismo. Cada vez pasamos más tiempo sentados, tanto en el ámbito laboral como en el relacionado con el ocio y, sobre todo, en los tiempos que corren de pandemia mundial.

Como empresa dedicada al bienestar sabemos que este contexto genera consecuencias negativas relacionadas estrechamente con la salud, por lo que nos preguntamos: ¿es posible conseguir cambios en nuestro gasto calórico a pesar de todo ello? Una revisión sistemática reciente nos dice que sí.

Ya en el 2009, Conn et.al. indicaban la necesidad de llevar a cabo intervenciones de bienestar en entornos laborales. Uno de los métodos que se pueden llevar a cabo para empezar a combatir el sedentarismo en el puesto de trabajo es cambiar la silla común de oficina por una plataforma inestable (como un fitball o pelota de fitness) consiguiendo cambios en el gasto energético de los trabajadores que pasan la mayor parte de su tiempo sentados, así como el aumento de la activación músculo-esquelética de la musculatura implicada.

Alguna de las acciones que puedes llevar a cabo en tu oficina para empezar a reducir el tiempo que inviertes sobre la silla son:

  • Cambiar la silla de vez en cuando por un fitball.
  • Instalar mesas con altura regulable para poder trabajar de pie.
  • Ponerte una alarma cada 30’-60’ para levantarte y moverte durante unos segundos.

Merece la pena invertir tiempo y recursos en mejorar la calidad de vida laboral y bienestar de tus trabajadores. Gracias a nuestra amplia experiencia creando programas de salud en empresas sabemos que la productividad de la plantilla mejora con la realización de actividad física e, incluso, se reduce el absentismo laboral.