El ejercicio físico como herramienta contra el estrés laboral y el “burn out”

El ejercicio físico como herramienta contra el estrés laboral y el “burn out”

El estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción, cuando esta es la realización de un trabajo, estamos hablando de estrés laboral. El burn out (síndrome de “estar quemado” laboralmente) es una progresión de este estrés en el entorno laboral cuyas repercusiones afectan en más de un aspecto a las personas.

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Síntomas del estrés

Sintomatología física

Suelen ser los efectos que primero aparecen y pueden ser fatiga, dolor de cabeza, molestias gastrointestinales, dolor muscular, problemas respiratorios, falta de conciliación del sueño, alteraciones dermatológicas e irregularidades menstruales, entre muchos otros. Estas alteraciones pueden pasar desapercibidas en un principio, asociando su aparición a otras causas, sobre todo cuando el sujeto no es consciente de la capacidad de repercusión que tiene el estrés laboral en el.

Alteraciones emocionales

Las repercusiones que más temor causan suelen ser la ansiedad y la depresión, pero pueden verse otros efectos a corto plazo, como irritabilidad, baja autoestima, falta de motivación y concentración, distanciamiento, frustración o deseos de abandonar el trabajo.

Alteraciones de la conducta

Pueden aparecer cambios en la conducta alimentaria, así como abusos de substancias tales como el alcohol, los fármacos u otras drogas. Se acentúan las actitudes defensivas, el cinismo o incluso las agresiones. El absentismo laboral también puede aparecer a consecuencia.

Combatir el estrés con ejercicio

El estrés ha de ser combatido desde el mayor número posible de puntos, enfocándose en el origen del mismo y tratando de reducir las reacciones fisiológicas que produce. Una forma de hacer esto es la actividad física, que ha demostrado tener un impacto positivo.

Existe una correlación entre bajos niveles de estrés y buena condición física, además, la práctica de actividad física va asociada de una liberación de endorfinas durante su ejecución, y permite una fuga de la rutina o forma de distracción sirviendo de meditación activa y reduciendo el tiempo de exposición al estrés laboral.

Un ejemplo de esto es un estudio realizado con profesionales de un centro de Urgencias, este es un entrono altamente estresante y que por su naturaleza es extremadamente difícil reducir el origen. Se comparó los niveles de estrés entre sujetos con diferentes niveles de actividad física y se observaron diferencias significativas entre los que realizaban actividad habitualmente y los que no, pese a estar expuestos al mismo entorno laboral.

La actividad física a realizar puede ser de intensidad moderada, ya que en cargas aeróbicas al 40-60% del VO2máx ya se encuentran mejorías. Es preferible que estos programas sean individualizados y supervisados por entrenadores para tener en cuenta todos los factores personales que puedan afectar a las sesiones, ya que ciertos medicamentos que toman pacientes diagnosticados con ansiedad pueden alterar la frecuencia cardíaca debido a los β-bloqueantes, por lo que habría que buscar alternativas a la monitorización de la intensidad tales como la Escala de de Borg simplificada.

Como punto de partida o como actividad física que podemos realizar para combatir el estrés están:

  • Caminar a un ritmo elevado o realizar un trote suave
  • Senderismo
  • Deportes de ocio a baja intensidad como pádel o golf
  • Cualquier actividad en cinta de correr, elíptica, cicloergómetro, remo o similar que nos permite hablar de forma fluída
  • Natación
  • Baile
  • Incluso tareas del hogar o trabajos del jardinería también pueden considerarse actividad si el ritmo es lo suficientemente elevado

Todo esto ha de acompañarse de asegurar unas horas de sueño adecuadas y una ingesta de alimentos e hidratación que evite la aparición de alteraciones extra debido a factores conductuales.

Casado, Á., López-Fernández, E., & Castellanos, A. (2014). El ejercicio físico disminuye el estrés laboral y oxidativo en profesionales de Urgencias. Revista del laboratorio clínico, 7(3), 96-103.

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